Setenta años de tradición y devoción a la Virgen de La Luz de Guía de Isora

Guía de Isora celebra unas Fiestas Patronales marcadas por el 70.º aniversario de la coronación canónica de su patrona

Hay tradiciones que trascienden de generación en generación y perduran en el tiempo con la misma fé y devoción y se convierten en la identidad de todo un pueblo. En Guía de Isora, las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de La Luz y al Santísimo Cristo de la Dulce Muerte son una cita que está marcada de forma especial en el calendario de los isoranos, isoranas y visitantes que les veneran.

Este año, las celebraciones han tenido un significado aún más profundo. La conmemoración del 70 aniversario de la coronación de la Virgen de La Luz de Guía de Isora ha marcado estas fiestas y ha invitado al municipio a hacer memoria y a recordar una fecha que forma parte de su historia. El 16 de septiembre de 1956, la patrona isorana recibió la coronación canónica, un acontecimiento que sigue dando sentido a un municipio y a unas fiestas que la han acompañado durante años.

“El 70 aniversario de la coronación nos ha permitido recordar de dónde venimos y una parte muy importante de nuestra fé y nuestra infancia. La Virgen de La Luz forma parte de la identidad de muchos isoranos e isoranas y las fiestas patronales son el momento perfecto para rendirle homenaje y mantener vivo ese sentimiento”, apunta la alcaldesa del municipio, Ana Dorta. 

Pétalos y caramelos desde las ventanas

Las familias isoranas engalanan sus balcones y fachadas para recibir a la Virgen de La Luz y esperarla a su paso, manteniendo vivo un sentimiento de identidad que forma parte de Guía de Isora.

La alcaldesa asegura que “uno de los momentos más emotivos de esta celebración es el día grande de las fiestas, en el honramos a nuestra madre con una eucaristía y procesión por calles aledañas a la iglesia. Las ventanas y balcones se llenan de fieles que, junto a una lluvia de pétalos y caramelos de anís, le muestran su devoción y agradecimiento”.

Durante la procesión, la imagen recorre su tradicional paseo en compañía de bandas musicales, la Hermandad del Santísimo Cristo y fieles que tienen marcada con mucha ilusión esta fecha en el calendario.

“Ver cómo reciben a la Virgen desde sus ventanas, le cantan y le rezan nos hace recordar la importancia de mantener vivas nuestras tradiciones y de transmitirlas a las nuevas generaciones”, añade Dorta.

La solidaridad del pueblo isorano, protagonista de la jornada

Una de las partes más importantes de la cita es la entrega de ofrendas a la Virgen de la Luz, en el que la solidaridad de todos los vecinos y vecinas resalta nada más cruzar la puerta de la iglesia. Una treintena de cestas con productos no perecederos llenan el fondo del edificio, donde no importa realmente cuánto se ofrezca sino las ganas de compartir y ayudar a quienes más lo necesitan. El desfile de entrega de canastas resulta siempre emocionante, acercándolas a la Virgen y, este año, acompañado de las voces del Coro Polifónico de la Universidad de La Laguna, lo que convirtió la misa en una cita aún más especial.

Patrimonio que se vive y que se hereda

Con la celebración de estas fiestas, Guía de Isora vuelve a poner en valor sus señas de identidad: religión, cultura y tradición unidas en un pueblo consciente de que su verdadero patrimonio no es solo natural, gastronómico o histórico, sino el que se conserva y trabaja con cariño cada año.

Siete décadas después, la devoción por la Virgen de La Luz se mantiene firme gracias a una comunidad que la venera y la cuida en cada casa. Más allá del fervor religioso, esta efeméride refuerza el tejido social del municipio, convirtiendo las costumbres en el punto de encuentro natural entre generaciones. La entrega en los preparativos y el ambiente festivo del casco histórico demuestran que estas tradiciones no son un mero recuerdo del pasado, sino un motor de cohesión viva que evoluciona sin perder su esencia.

Así, entre el repique de campanas, el aroma a flores y el calor de sus vecinos, Guía de Isora cierra unas celebraciones inolvidables con la certeza de que la llama de su identidad seguirá encendida, asegurando que los más jóvenes tomen el relevo con el mismo respeto y devoción por su patrona.