Por Rafael Díaz Naval
La historia de Jaguar en Canarias está profundamente ligada al desarrollo del automóvil de lujo y deportivo en las islas, así como a la estrecha relación histórica entre Canarias y la comunidad británica. Antes de hablar de su implantación en el archipiélago, conviene recordar brevemente el origen de la marca.
Jaguar nació en 1922 cuando William Lyons y William Walmsley fundaron en Inglaterra la empresa Swallow Sidecar Company, dedicada inicialmente a la fabricación de sidecares para motocicletas. Lyons, que acabaría siendo la figura clave de la marca, entendió desde el principio que un automóvil debía transmitir elegancia, potencia y agilidad, cualidades que más tarde inspirarían el nombre “Jaguar”.
La compañía evolucionó rápidamente. En 1926 pasó a llamarse Swallow Sidecar and Coachbuilding Company y comenzó a fabricar carrocerías para automóviles Austin Seven. Posteriormente se trasladó a Coventry y adoptó el nombre SS Cars Ltd. En 1935 apareció por primera vez el nombre Jaguar en los modelos SS Jaguar, aunque tras la Segunda Guerra Mundial la denominación “SS” fue abandonada definitivamente por su asociación con las fuerzas nazis alemanas, quedando la empresa como Jaguar Cars.
A lo largo de su historia la marca pasó por distintas etapas empresariales: fue adquirida por Ford en 1989 y, desde 2008, pertenece al grupo indio Tata Motors junto a Land Rover. Jaguar siempre destacó por fabricar coches deportivos y berlinas de lujo de gran prestigio, pero relativamente más accesibles que otras marcas exclusivas como Ferrari o Aston Martin.
Los primeros Jaguar en Canarias
Canarias tuvo un papel pionero en la llegada de Jaguar a España. De hecho, los primeros ejemplares matriculados en Tenerife podrían estar entre los primeros Jaguar que circularon por el país.
En el libro «SSI & SSII CARS, The Birth of the Jaguar Legend», de Allan Crouch, aparece en las páginas 169 y 171 que para España se vendieron 54 SSI, 53 a través de Carlos de Salamanca y 1 a través de Albela (TF 5392) en las islas Canarias en el año 1934.
En cuanto a los SSII aparecen 33 vehículos vendidos por Carlos de Salamanca y 2 por Juan Diaz-Llanos y Paz en Canarias, TF-5641 y TF-5642.
El primer Jaguar registrado en Canarias fue un SS1 Coupé matriculado en Tenerife el 28 de julio de 1934 con la placa TF-5392. Su propietario fue el doctor gallego Donato Albela Ande, subdirector de la Estación Sanitaria del Puerto de Santa Cruz de Tenerife. El vehículo llegó a bordo del vapor Betancuria y representaba un automóvil muy avanzado para la época: motor de seis cilindros, 68 caballos y una elegante carrocería coupé conocida popularmente como “coupé doctor”.
Este hecho refleja la importancia que tenía Tenerife como puerto atlántico internacional y la fuerte presencia británica en la isla, especialmente vinculada al comercio, la navegación y actividades sociales como el golf. Precisamente esa relación con la colonia británica favoreció la llegada temprana de vehículos ingleses a Canarias.
En 1935 llegaron otros dos modelos SS2, matriculados como TF-5641 y TF-5642. Su importador fue el abogado Juan Díaz Llanos y Paz, vinculado al Tenerife Golf Club y a los círculos británicos de la isla. Aquellos automóviles de cuatro cilindros eran vehículos modernos y exclusivos, aunque todavía relativamente asequibles para las clases acomodadas locales.
Tras estos primeros modelos hubo un largo paréntesis, debido principalmente a la Guerra Civil española y la posterior situación económica de la posguerra. No sería hasta los años cincuenta cuando Jaguar comenzaría a consolidar su presencia en Canarias.
La expansión de Jaguar en las islas
En 1956 llegó a Tenerife el Jaguar MKVII TF-10006, importado por la Compañía Mercantil Canaria S.A. Este elegante modelo de lujo incorporaba el famoso motor XK de 3.4 litros derivado del deportivo XK120, uno de los motores más emblemáticos de Jaguar.
Ese mismo año se produjo un acontecimiento importante para la marca en Canarias: Domingo Alonso Jiménez fue nombrado importador general de Jaguar para el archipiélago. En Tenerife actuaría como representante la empresa Imporexco S.L. La llegada de concesionarios oficiales permitió aumentar notablemente la presencia de la marca en las islas.
Durante esta etapa Jaguar gozaba además de un enorme prestigio internacional gracias a sus éxitos deportivos, especialmente en las 24 Horas de Le Mans, donde los Jaguar D-Type dominaron la competición en los años cincuenta. La prensa canaria de la época recogía con entusiasmo aquellas victorias, reforzando la imagen deportiva y sofisticada de la marca entre los aficionados isleños.
En Gran Canaria, el primer Jaguar registrado parece haber sido un MKI matriculado en noviembre de 1956 con la placa GC-10001, aunque parece que anteriormente habría llegado un MKIV del que estamos buscando los datos.
El MKI era una berlina rápida y elegante, considerada una de las más veloces de su tiempo.
Jaguar y el automovilismo canario
La historia de Jaguar en Canarias tiene también relación con el automovilismo deportivo. Desde los años sesenta no fueron muchos los modelos en participar en pruebas locales, especialmente en Tenerife y Gran Canaria, donde las carreras urbanas y las subidas de montaña alcanzaron gran popularidad.
Algunas berlinas participaron con éxito en las pruebas locales, pero sin duda los más llamativos fueron las modelos E type (Cuki Casanova en Gran Canaria y Pedro Cruz en Tenerife).
Presentado en 1961, el E-Type está considerado uno de los automóviles más bellos jamás fabricados. Su diseño, obra de Malcolm Sayer —ingeniero con experiencia en aeronáutica—, combinaba elegancia y aerodinámica avanzada. En Canarias este modelo alcanzó una enorme popularidad entre aficionados y pilotos.
El primer E-Type matriculado en Canarias fue el GC-21598, registrado en Gran Canaria el 24 de mayo de 1962. Perteneció inicialmente a Kenneth Drayton Pilcher, impulsor turístico de la costa de Mogán. Este coche acabaría participando en competiciones automovilísticas locales y se convirtió en uno de los Jaguar más emblemáticos del archipiélago.
Pocos días después llegó a Tenerife otro E-Type descapotable, el TF-20703, importado por Domingo Alonso para Álvaro Rodríguez Braun, que tambie´n traería la berlina TF 20702. Este vehículo continúa siendo uno de los ejemplares históricos más conocidos de las islas.
Especial relevancia tuvo también el Jaguar E-Type de Pedro Cruz Santana, matriculado en 1966 con la célebre placa TF-36063. Preparado para competición con mejoras mecánicas y deportivas, participó en numerosas pruebas automovilísticas canarias y peninsulares, convirtiéndose en uno de los Jaguar de competición más recordados de Tenerife.
Los deportivos Jaguar en Canarias
A partir de los años setenta Jaguar continuó introduciendo nuevos modelos deportivos y de lujo en el archipiélago. Entre ellos destacaron los E-Type Serie 3 con motor V12 de 5.3 litros, así como los posteriores XJS, un gran turismo elegante y sofisticado que se mantuvo en producción hasta los años noventa.
En Canarias estos vehículos fueron especialmente apreciados por empresarios, coleccionistas y aficionados al motor, muchos de los cuales conservan todavía unidades históricas cuidadosamente restauradas.
Posteriormente llegaron modelos modernos como el XJ6, el XJ40 o el XK8, que mantuvieron la tradición de combinar lujo británico, confort y prestaciones deportivas.
El papel de los aficionados y el Club Jaguar Canarias
La pasión por Jaguar en Canarias no se limitó únicamente al uso de estos automóviles. Con el paso del tiempo surgió una importante comunidad de aficionados y coleccionistas dedicada a conservar y restaurar vehículos históricos de la marca.
En mayo de 2005 se fundó el Club Jaguar Canarias en Gran Canaria, impulsado por su Presidente, D. Mario Dominguez, gran conocedor de la marca, y por otros entusiastas de la misma. El club organizó concentraciones, exposiciones y encuentros que reunieron a propietarios de diferentes islas, consolidando así la cultura Jaguar dentro del patrimonio automovilístico canario.
Gracias a la labor de estos aficionados se han recuperado modelos históricos de enorme valor, algunos de ellos únicos en España. Muchos de estos vehículos forman hoy parte de la memoria del automovilismo canario y representan una época en la que las islas mantenían una intensa conexión comercial y cultural con el Reino Unido.
Conclusión
La historia de Jaguar en Canarias es mucho más que la simple llegada de una marca de automóviles. Refleja la importancia estratégica de las islas como punto de conexión internacional, la influencia británica en la sociedad canaria y el desarrollo del automovilismo deportivo en el archipiélago.
Desde los primeros SS Jaguar de los años treinta hasta los modernos deportivos y berlinas de lujo, Jaguar ha dejado una huella profunda en Canarias. Muchas de aquellas unidades históricas siguen siendo auténticas joyas del patrimonio automovilístico isleño y testimonian la pasión que generaciones de canarios han sentido por una de las marcas más emblemáticas de la automoción británica.