Guía de Isora: Cuando pedalear se convierte en un abrazo colectivo

Adrián Trujillo y Jenny Schulz han sido los ganadores de la III edición de la ‘Ciclo pedaleando por la Vida’, en el pueblo de Chío, que recaudó un total de 34.750 euros en beneficio de las personas con cáncer de mama

Bajo la luz suave de la mañana sureña, cuando el sol apenas comenzaba a dibujar sombras sobre el asfalto, el municipio de Guía de Isora volvió a demostrar que el deporte puede convertirse en un acto profundamente humano. A las ocho en punto, el pueblo de Chío ya bullía de abrazos, saludos y bicicletas preparadas para recorrer mucho más que kilómetros: 366 ciclistas se reunieron con un mismo propósito, participar en la III edición de la Ciclo Pedaleando por la Vida 2026 y convertir cada pedalada en un gesto de apoyo frente al cáncer de mama.

No fue una mañana cualquiera. Desde primeras horas, familias enteras, amistades y vecinos se acercaron para animar la salida, conscientes de que aquella prueba no competitiva representaba algo más que una cita deportiva. Era una declaración colectiva de compromiso, una manera de decir que nadie camina —ni pedalea— solo ante la enfermedad.

El recorrido, de 65 kilómetros y con tres puertos de montaña cronometrados, atravesó también los municipios de Santiago del Teide y Adeje, dibujando una serpiente multicolor sobre la carretera. Aunque el trazado incluyó tramos exigentes, el ambiente fue accesible y participativo, permitiendo que cicloturistas, aficionados y usuarios de bicicletas eléctricas compartieran experiencia. No importó la velocidad ni el tiempo; lo esencial fue el espíritu de equipo, el ánimo en cada subida y las palabras de aliento en los momentos de mayor esfuerzo.

La iniciativa, promovida por Rafael Delgado, propietario del Bar Parada de Chío, nació del convencimiento de que la solidaridad también se construye desde lo local. Junto a la Fundación Carrera por la Vida y el Ayuntamiento isorano, y con el respaldo del Cabildo de Tenerife, el Gobierno de Canarias y los consistorios vecinos, la prueba volvió a consolidarse como una cita señalada en el calendario deportivo y social del sur de la isla. La colaboración de asociaciones como Asmudechi y el tejido vecinal resultó clave en la organización y difusión, tejiendo una red de apoyo que fue mucho más allá del evento.

La alcaldesa, Ana Dorta, puso en valor el compromiso de una comunidad que responde cada año con mayor fuerza, destacando que la solidaridad forma parte del carácter del municipio, destacando que “seguimos apostando porque eventos solidarios como éste sigan creciendo en nuestro municipio y ayudando a tantas personas que sufren a diario una enfermedad como esta”.

Por su parte, el concejal de Deportes, Oliver Afonso, destaco que “esta tercera edición confirma que esta prueba ya es una referencia en el calendario deportivo de Guía de Isora, no solo por el alto nivel de participación ciudadana, sino por su carácter solidario y por su recorrido exigente que atraviesa varios municipios del sur de Tenerife”.

Uno de los detalles más valorados fue el componente divulgativo de la jornada. La inscripción, abierta hasta el mismo día de la prueba, incluyó la entrega de una mochila con material informativo sobre alteraciones en las mamas, recordando que la prevención y la detección precoz salvan vidas. Así, la carrera no solo movilizó cuerpos, sino también conciencia.

Durante el encuentro, la directora de la Fundación Carrera por la Vida, Brigitte Gypen, subrayó que el objetivo principal es visibilizar la responsabilidad social del mundo del ciclismo frente al cáncer de mama y normalizar la conversación en torno a la enfermedad. Porque hablar, informar y acompañar también forman parte del tratamiento.

Los fondos recaudados se destinarán a impulsar las Becas Rosa, que financian formación especializada en Psicooncología, Fisioterapia oncológica y Nutrición oncológica. Estas becas representan una apuesta firme por mejorar la atención integral a pacientes y familias, reforzando el acompañamiento profesional en momentos de especial vulnerabilidad. Detrás de cada inscripción hay una historia, una causa personal, un recuerdo o una esperanza que encuentra en esta iniciativa un canal de apoyo real.

Al término del recorrido, más allá del cansancio visible en los rostros, predominaba una sensación compartida de satisfacción. No hubo podios tradicionales ni celebraciones competitivas; el verdadero triunfo fue colectivo. Fue la suma de voluntades, la empatía convertida en acción y la certeza de que el deporte puede ser una herramienta poderosa para transformar realidades.

En Guía de Isora, aquella mañana de febrero, el sonido de las ruedas sobre el asfalto se mezcló con algo más profundo: la convicción de que la solidaridad, cuando se comparte, avanza más lejos. Y así, entre montañas, abrazos y kilómetros recorridos, volvió a imponerse la esperanza.