EL REAL MADRID PIERDE DOS LIGAS CONSECUTIVAS EN TENERIFE

1992-1993  MARÍA DOMÉNECH
JUAN CARLOS MATEU

Jamás el destino concedió a Tenerife un protagonismo en el deporte nacional como en aquellas dos ligas que el Real Madrid perdió en la Isla. Fue la historia de David y Goliat llevada al fútbol con un mismo guion escrito dos veces en apenas un año.

 El 7 de junio de 1992 el C.D. Tenerife afrontaba el último partido de Liga tras garantizar la permanencia en Primera División la jornada anterior en Gijón. A los chicharreros no les iba nada, pero el Madrid llegaba a Santa Cruz jugándose la vida. El título dependía de una victoria en el “Heliodoro Rodríguez López”. El Barcelona, que era el otro equipo que optaba al Campeonato, no albergaba demasiadas esperanzas en la carambola, dada la indiscutible superioridad madridista y la vinculación histórica de Valdano, técnico del Tenerife, con los blancos. A los 28 minutos ya vencía el equipo presidido por Ramón Mendoza por 0-2, goles anotados por Hierro y Hagi, pero el conjunto local resurgió al filo del descanso con un tanto magistral de Quique Estebaranz. En la segunda parte el Tenerife salió a comerse a un Madrid que era un flan. El guardameta local Manolo López evitó el 1-3, al pararle un mano a mano a Butragueño y los jugadores de Beenhakker firmaron su sentencia. La locura se desató en el campo y en la Isla cuando en la recta final llegó un gol en propia puerta de Rocha y un minuto más tarde el 3-2 de Pier. El Tenerife acababa de poner boca abajo la Liga. En el “Nou Camp” ondearon las banderas del Tenerife y más de cien mil aficionados blaugranas corearon el nombre del equipo blanquiazul, que le servía el título en bandeja al cuadro culé.

Pero, cosas del destino, justo un año después, el 20 de junio de 1993, el Madrid con Benito Floro en el banquillo, se la volvía a jugar en el mismo escenario y en idénticas condiciones. Otra vez tenía que ganar en el último partido para ser campeón, en lo que parecía una oportunidad pintiparada para la revancha madridista. Pero aquel Tenerife, a diferencia del año anterior, se jugaba entrar por primera vez en la UEFA, lo cual era un premio más suculento que la prima que ofrecía el Barcelona, de nuevo outsider al alirón. Volvió a ganar el Tenerife de Valdano, esta vez 2-0, con goles de Dertycia y Chano. La Isla entraba en erupción y el Barça se hacía de nuevo con la Liga. “Amigos para siempre” fue la canción que se puso de moda en la Ciudad Condal mientras en la capital de España los periódicos deportivos se referían a Tenerife como la “isla maldita”. La historia detallada de estos dos episodios la cuenta Jorge Valdano en el libro “Sueños de fútbol”, un best seller escrito por los hermanos Carmelo y Martín Rivero.