El programa de esta edición profundizó en cuestiones como la democracia y los derechos humanos, la protección del patrimonio o la inteligencia artificial
La Laguna reunió a otras figuras académicas internacionales de reconocido prestigio y ofreció una programación cultural durante el mes de julio
El II Campus Internacional Ciudad de La Laguna convirtió a la ciudad, durante el pasado mes de julio, en un espacio de encuentro que unió la excelencia académica con el diálogo cultural, con el objetivo de dar respuesta a los grandes desafíos contemporáneos, desde la inteligencia artificial hasta la protección del patrimonio o las tensiones que afrontan las democracias actuales y la garantía de los derechos humanos.
Esta iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de La Laguna, la Universidad de la Laguna y la Fundación CajaCanarias, con la coordinación técnica de la Fundación Fyde CajaCanarias, reunió a destacados expertos a nivel internacional en un programa académico de cuatro jornadas que contó con figuras como el magistrado Baltasar Garzón; el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo; el presidente de la Organización Internacional para la Protección del Patrimonio, Mohamed Joudat, o la presidenta del Observatorio de Impacto Social y Ético de la IA, Idoia Salazar.
Este proyecto nació en 2025 con el propósito de acercar el conocimiento a la ciudadanía, fomentar la reflexión sobre el futuro y alentar la generación de ideas sobre diferentes temáticas de actualidad. En esta segunda edición, también ha conformado una programación cultural extensa que ofreció exposiciones, encuentros literarios, conferencias y un concierto de timple.
El programa formativo se vertebró en torno a tres grandes cursos que reunieron a voces de referencia nacional e internacional. El primero de ellos, centrado en la revitalización de la democracia y los derechos humanos, contó con varios ponentes destacados. Uno de ellos fue el presidente de la Audiencia Nacional, Juan Manuel Fernández, que negó la existencia del lawfare y analizó cómo la democracia requiere de un poder judicial sólido e independiente, destacando la figura del juez como garante de los derechos humanos.
En contraposición, el último de los protagonistas de este curso, Baltasar Garzón, que cerró esta edición del Campus, dedicó su espacio a desgranar los mecanismos de deterioro que afectan al sistema judicial contemporáneo, marcados por la desactivación de la presunción de inocencia y la fabricación industrial de la sospecha, a través del juicio mediático.
El segundo de los cursos estuvo centrado en la protección del patrimonio frente al tráfico ilícito de bienes culturales. En este caso, uno de los conferenciantes destacados fue Mohamed Joudat, presidente de la Organización Internacional para la Protección del Patrimonio en Casablanca, que explicó que “el expolio no solo destruye la memoria colectiva e identidad de las comunidades, sino que constituyen una violación directa de los derechos humanos y la cohesión social”.
La titular de la Cátedra UNESCO de Tráfico Ilícito de Bienes Culturales y Derechos Culturales de la Universidad de Siena, Alesia Koush, que también participó en este curso, explicó que el expolio priva a los pueblos de su identidad, su memoria y su derecho a desarrollar y disfrutar de su propia cultura. «La restitución de las piezas no basta por sí sola, ya que durante el tiempo que permanecen fuera de su contexto se pierde información científica, valor educativo y el vínculo cultural con las comunidades de origen», añadió.
La programación académica dedicada a la inteligencia artificial contó con especialistas como la presidenta del Observatorio de Impacto Social y Ético de la Inteligencia Artificial (OdiseIA), Idoia Salazar, que habló de los riesgos éticos de la IA. “La delegación de cuestiones intelectuales en la IA va a suponer cada vez menos entrenamiento de los cerebros, lo que los hará más permeables a la manipulación, y ese es el mayor peligro que tiene esta tecnología a nivel ético”, indicó.
Literatura femenina, derechos humanos y música
Durante todo el mes de julio, la programación cultural permitió al público visitar diferentes muestras en varios puntos de la ciudad. En el Espacio Cultural CajaCanarias, se expuso el ‘Legado-Archivo Gregorio Peces-Barba’, un recorrido por la destacada trayectoria del jurista en su defensa de los valores democráticos. Por su parte, la Plaza del Adelantado albergó el proyecto ‘#SPIROU4RIGHTS’, una iniciativa realizada en colaboración con Naciones Unidas para ilustrar los Derechos Humanos a través del cómic. Además, la Casa Anchieta contó simultáneamente con dos importantes muestras: ‘Constelación de escritoras canarias’, centrada en reivindicar la aportación de las mujeres a la literatura isleña, y una exposición dedicada a recordar la pionera ‘Declaración de La Laguna de 1994’ sobre los derechos de las generaciones futuras.
La Casa Anchieta también sirvió como escenario para el ciclo Encuentros Literarios de Mujeres Escritoras Canarias, concebido como un espacio de diálogo cercano sobre la escritura contemporánea en el archipiélago. Las tres sesiones contaron con artistas tan destacadas como Alicia Llarena, Lana Corujo o Alexis Erbez Díez.
El broche final a esta intensa agenda cultural lo puso la música el 29 de julio en el Teatro Leal. A través del concierto ‘Islas y Cuerdas’, el evento unió magistralmente el timple de Benito Cabrera con un cuarteto de cuerdas de la Orquesta Sinfónica de Las Palmas. Esta velada ofreció una propuesta única que logró fusionar las raíces tradicionales canarias con la emoción de la música clásica europea.