El color del luto y la promesa en Canarias

“De la Roma Antigua a las Islas Canarias: Historia, colores y costumbres del luto y la promesa.”

El duelo por la pérdida de un ser querido es una constante en la historia de la humanidad, pero la manera de expresarlo visual y socialmente ha cambiado de forma radical con el paso de los siglos. Lejos de haber sido siempre un código uniforme, las prendas y rituales del luto han oscilado entre el negro, el rojo y el blanco, adaptándose a preceptos religiosos, decretos reales y expresiones de devoción popular.

La metamorfosis del color: del Imperio a la Edad Media.

En los inicios de la Antigua Roma y hasta el siglo II d.C., el negro ocupaba un lugar central en la despedida de los difuntos. Sin embargo, no era el único tono presente: el rojo desempeñó un papel ritual determinante debido a la costumbre de sacrificar animales en honor al fallecido. Para las familias plebeyas más humildes, este desembolso resultaba inasumible, por lo que comenzaron a vestir al cadáver con ropas rojas a modo de imitación simbólica de la sangre. Otra teoría vincula esta costumbre con Egipto, donde las vestiduras funerarias y los sarcófagos se revestían con frecuencia de este color.

A partir del siglo II de la era cristiana se produjo un cambio de paradigma con la implantación del color blanco como símbolo de duelo, hegemonía que se mantuvo a lo largo de toda la Edad Media en Occidente (y que hoy perdura en gran parte de Asia y en numerosos países islámicos). En Europa, el dominio del blanco llegó a su fin a finales del siglo XV.

El retorno definitivo del negro en la Europa moderna.

Dos acontecimientos históricos marcaron el restablecimiento del negro en la indumentaria funeraria europea:

  1. La Pragmática de Luto y Cera (1497): En España, tras la prematura muerte del príncipe Juan, los Reyes Católicos promulgaron esta normativa que declaraba oficialmente el negro como el color del luto. La ley incluía regulaciones sumamente severas, como la obligación impuesta a las viudas de permanecer encerradas durante un año en una habitación con paredes completamente tapizadas de negro (una restricción que Felipe V reduciría a seis meses en 1729).
  1. El funeral de Carlos VIII de Francia (1498): Un año después del decreto español, la reina viuda Ana de Bretaña acudió al funeral de su esposo vestida de negro, consolidando este código de vestimenta en las cortes del continente.

Con la entrada del siglo XX y la incorporación del negro a la moda cotidiana, la severidad del luto en los grandes núcleos urbanos comenzó a flexibilizarse. Sin embargo, en las comunidades rurales la tradición mantuvo su arraigo durante mucho más tiempo.

La vestimenta tradicional en las Islas Canarias (siglos XIX-XX): Duelo y promesas

Entre finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la población campesina de las Islas Canarias mantenía un profundo arraigo a sus creencias religiosas, reflejado de forma directa en su indumentaria cotidiana, ritual y de duelo.

  1. El pago de promesas: vestir de hábito

En la sociedad rural canaria, vestirse de hábito significaba «pagar» una promesa (o manda) por un favor o milagro concedido por un santo o una virgen.

Hábitos masculinos: Los hombres, más reacios a modificar su atuendo habitual, vestían de manera casi exclusiva el hábito del Gran Poder de Dios, sin dar cabida a otros colores o variantes; salvo algunas minorías y excepciones muy localizadas .

 Hábitos femeninos: Las mujeres contaban con una mayor variedad de promesas vinculadas a distintas devociones. Entre los hábitos más comunes destacaban los del Gran Poder de Dios, La Candelaria, la Virgen del Carmen, Santa Lucía, Santa Rita, la Virgen de los Dolores, la Inmaculada Concepción y San Antonio. Asimismo, existían hábitos de marcada adscripción local, como los de la Virgen de Las Nieves (La Palma), El Socorro (Tegueste) o la Virgen del Pino (Gran Canaria).

2. La convivencia entre el luto y el hábito: el uso del «tapado»

Cuando una persona se hallaba en pleno cumplimiento de una promesa religiosa y sobrevenía el fallecimiento de un familiar cercano, se producía un dilema entre el deber sacro y el respeto al duelo familiar. Para conciliar ambos compromisos, se adoptaba el uso del «tapado»: una especie de abrigo o capa negra que cubría la indumentaria de color del hábito, dejando únicamente una abertura frontal donde se entreveía el tono característico de la promesa. De este modo, la persona cumplía simultáneamente con el luto y con la divinidad.

3. Etapas del luto y costumbres en el Día de los Finados

El luto no era un estado uniforme, sino un proceso gradual con fases estrictamente estructuradas:

Luto riguroso: Con una duración de seis meses a dos años según la cercanía del parentesco, exigía el negro absoluto. Las mujeres vestían faldas y vestidos largos de mangas completas, cubriendo la cabeza con mantones y despojándose de joyas. Los hombres usaban trajes oscuros, camisas de manga larga, chaquetas y sombreros.

Medio luto: Con el paso del tiempo, se permitía atenuar la vestimenta con colores sobrios como el gris o el morado.

 Evolución en el siglo XX: El luto masculino se redujo gradualmente a pequeños símbolos sobre la ropa habitual, como brazaletes negros, un botón en la solapa o bolsillo, una corbata negra o una banda en la chaqueta.

Esta atmósfera de respeto alcanzaba su punto álgido en el Día de los Finados (Día de los Difuntos). En esta fecha, las familias vestían con recato para acudir a los cementerios a rezar, encender velas y velar las tumbas. La jornada solía concluir compartiendo comidas específicas en reunión familiar, recordando a los antepasados en un acto de sobriedad y arraigo tradicional que, aunque en un porcentaje mínimo, aún pervive en algunos pagos de las islas.

El Consejo Sectorial de la Indumentaria Tradicional de Tenerife (CSITT), órgano complementario del Cabildo Insular de Tenerife de carácter técnico y de asesoramiento, que trabaja con la misión de informar, proponer, recomendar y orientar en la elaboración, seguimiento y evaluación de políticas públicas insulares destinadas al fomento, protección y difusión de la indumentaria tradicional de la isla.

Desde el área de Empleo, Juventud y Educación que lidera el Consejero D. Efraín Medina, se ha desarrollado este reportaje dedicado al luto con el fin de contribuir a preservar y transmitir la memoria de nuestras tradiciones.  Esta publicación pretende educar, divulgar y formar sobre muestras costumbres, nuestra manera de vestir y los significados que históricamente han acompañados a cada prenda, acercando a las nuevas generaciones un patrimonio que forma parte de nuestra identidad y que debemos conocer, valorar y conservar

Texto: Dulce Rodríguez de la Rosa (CSITT)

Idea Creativa: Dulce Rodríguez de la Rosa, Carlos Gónzalez y Natanael Padrón (CSITT)

Fotografía: Vigonarte

Peluquería y Maquillaje: Carlos Ventura

Indumentaria: Fondos del Consejo Sectorial de la Indumentaria de Tenerife (CSITT)

Asesoramiento: Dulce Rodríguez de la Rosa y Carlos Gónzalez (CSITT)

Coordinación: Natanael Padrón

Modelos: Ainhoa Guerra y Andrés Rondom