JONATHAN DE FELIPE, ALCALDE DE BREÑA ALTA
Queridos vecinos y vecinas:
En un mundo convulso y en una era, dónde vamos corriendo de un lado a otro, mientras llevamos adheridos a nuestros pabellones auditivos unos cascos o auriculares, quizás con la finalidad de no escucharnos a nosotros mismos, para ni siquiera reflexionar hacia dónde corremos.
Mientras, la abuela, que tienes la suerte de tener, espera paciente un abrazo detrás de la ventana. Tu amigo, ese rato que hace tiempo que se prometieron. Tu tía, que te llevó de la mano en tus primeros pasos, ya no sabe qué es de tu vida. La madre y El Padre, quiere saber qué te preocupa, y como crecen los nietos.
Y en ese torbellino de automatismo programado, llega la Navidad. Una época que nos mandata pararnos y sentarnos con la abuela, y compartir con los nuestros. Ahí sin filtros, si somos capaces de escucharnos y escuchar, afloran nuestras emociones, porque nos paramos ante el que tenemos al lado. Y nos damos cuenta, que quizás detrás de todo eso está la verdadera verdad de la vida.
Siempre he planteado la Navidad como punto de inflexión, porque la Navidad es nacimiento, y podemos volver a nacer con el niño Jesús, esta vez para entender que tenemos que parar para escuchar al otro, estar pendiente de nuestro alrededor, buscar a la abuela para darle en el abrazo, compartir nuestras preocupaciones con los nuestros, que nos quieren bien, y no prescindir de ese rato con el amigo, que es terapia compartida.
Hemos descubierto que el Mundo es frágil, lo que nos rodea es frágil, y nosotros somos frágiles, y lo frágil hay que cuidarlo y tratarlo con atención y mimo.
Que esta Navidad sea la época en que renazcamos para cuidar y atender con atención y mimo el Mundo, lo que nos rodea, y a nosotros mismos.
¡Feliz Navidad!