TRAIL EN EL CORAZÓN DE LAS ISLETAS

En el corazón de Las Isletas, en el mismo centro de montañas enhiestas que miran complacidas a la isla que se alza ante ellas, donde la brisa del océano constante acaricia amplios prados, se desliza por las laderas y se cuela por cráteres, que hablan de magmas y coladas de hace miles de años,  en esa isla adosada a otra isla que acuna sueños y memorias, en las tinieblas de la historia y las leyendas, el sábado 12 de septiembre pasado, un año más, las pisadas de los corredores de Trail sobre “el picón”, sobre las rocas volcánicas, fueron verdadero arrullo y canto en lo más hondo de este entorno, que se abría a un encuentro subyugante y único donde la visión del paisaje se devaneaba entre lo íntimo de esos lares isleteros con la panorámica de la Gran Canaria y la mar atlántica inmensa.

Regresaba, un año más, una prueba de Trail ya consagrada y esperada anualmente en el orbe del atletismo de montaña, la ISLETA EXTREME, que en el entorno urbano de Las Palmas de Gran Canaria es un magnífico ejemplo de Trail en la ciudad, algo que no es frecuente, ni fácil de llevar a cabo, en cualquier metrópoli. Una XI edición de esta prueba que se celebra en la Zona Militar de la Isleta, y que se desarrolla por los parajes naturales de la Isleta y que, como es habitual, tiene como singular atractivo, y exigencia, la subida a los tres picos de Las Isletas, la “Montaña del Vigía”, la “Montaña del Faro” y la “Montaña de Las Coloradas”, sin olvidar una atractiva bajada, y regreso, a los confines de “El Confital”, un reto que afrontan los participantes en la categoría de 23 Km. Aunque tampoco se quedan atrás quienes lo hacen en la modalidad de 13 km., que también recorren buena parte de esa travesía por las montañas y valles de esta pequeña isla incrustada en el Atlántico.  

Acercarse al “paisaje protegido de La Isleta”, unas 462,49 hectáreas de territorio natural, constituye para quienes participan en la prueba no sólo una importante oportunidad deportiva, con un terreno exigente y diverso, como requiere una carrera de Trail atractiva, sino el conocer en toda su intimidad y cercanía un destacado hito referencial de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria, donde encuentran elementos naturales singulares, como los conos alineados de los distintos episodios volcánicos que originaron La Isleta.

Subir una empinada cuesta, sobre un resbaladizo suelo de picón, junto al borde de un hermoso y pequeño cráter, o deslizarte ladera abajo, con la vista puesta en las rompientes de una costa virgen, limpia, sobre la que sobrevuelan una hermosa diversidad de aves marinas que aún anidan aquí, no sólo trae la memoria de milenarias erupciones, sino que muestra, como señala el propio ayuntamiento capitalino “distintos niveles marinos y escarpados acantilados fruto de la erosión, que han dado lugar a una variada gama de morfología costera. El sector del paisaje donde se concentran los conos más importantes (alineación norte), y una porción del malpaís que desde los cráteres se extiende hacia el sur, están considerados área de sensibilidad ecológica por su valor natural y paisajístico”.

Una singular oferta deportiva que es una vivencia cultural, de ciencia, por todos esos valores naturales que aún perviven y se conservan aquí, de historia, pues son muchos los elementos etnográficos y arqueológicos que hablan de un pasado con usos diversos de este orbe, desde el paso de los primitivos isleños, al secular “vigía” que avisaba de los ataques piráticos encendiendo una gran hoguera, a los usos pastoriles y de algún tipo de agricultura cuando había un año de lluvias, sin olvidar los hornos de cal y las salinas y secaderos de pescado, y hasta literaria, pues aquí el paisaje impela a pensamientos y sentimientos hondos y sublimes. Algo que se aprecia en la obra de Josefina de la Torre, en sus Poemas de la isla (1930), donde rescata una geografía lírica marcada por la arena, los paseos cerca de los arrecifes y la silueta recortada de la península de La Isleta como un refugio de la memoria infantil.

No es de extrañar que la viajera y escritora británica Olivia Stone, allá por 1883, señalara como “Antes de abandonar Gran Canaria, visité La Isleta en numerosas ocasiones, y cada una de ellas sólo sirvió para estimular mi interés por nuevas investigaciones. Incluso visto en el mapa, este lugar despierta la curiosidad”, al tiempo que apuntaba como “Caminar se hace muy difícil y agotador. Hay que avanzar tediosamente, manteniendo el equilibrio sobre una tambaleante piedra un segundo para, a continuación, saltar a otra, evitando a toda costa meter el pie entre los bloques”.

Un mundo que se puede conocer bien en un magnífico libro, “La Isleta de Tamarán. Naturaleza y conservación” (2024), del que son autores Lázaro Sánchez Pinto y Roberto de Armas, publicado por el Ministerio de Defensa, en el que se resalta como “los datos constatados sobre la biodiversidad terrestre en la escasa superficie ocupada por la Base Militar de La Isleta son realmente sorprendentes, y reflejan que la conservación del medio natural ha sido una prioridad para las autoridades militares”. 

Unas autoridades que ahora son conscientes de la necesidad de seguir difundiendo y dando a conocer estos lugares y su magnífico estado de preservación, con actividades regladas y adecuadas para ese fin, conservación y difusión, como es el caso de la prueba de Trail ISLETA EXTREME, organizada por el Club Deportivo Canary Infantry 50, con el apoyo de la Brigada Canarias XVI y el Regimiento de Infantería Canarias Nº 50, que cuenta además con el respaldo de instituciones públicas y privadas,  así como de diversas empresas. También, un año más la Isleta Extreme ha sido una vía oportuna para colaborar con la Fundación Pequeño Valiente.

Así, no es de extrañar que este Club civil, vinculado al Regimiento de Infantería Canarias Nº 50, ofrezca esta prueba bajo el lema de “EL ejército y el deporte en lucha por el medio ambiente”, y la quiera llevar a cabo “en un ambiente deportivo de concordia, espíritu de compañerismo y con exigencia física y competitiva”. Un espíritu deportivo que emana de lo que representan y sugieren los mismos parajes de estas montañas y valles volcánicos y marinos.

De nuevo, en esta ocasión en pleno mes de septiembre, se pudo vivir el mejor Trail en un entorno natural único de la capital· grancanaria, en el corazón de Las Isletas.