Juan José Laforet, Cronista Oficial de Gran Canaria
Desde casi sus inicios ha tenido que compartir protagonismo con otro gran hito insular, el Carnaval, celebrado en estas mismas fechas de febrero y que, como señalaba Domingo J. Navarro en sus recuerdos a finales del siglo XIX, nuestros antepasados esperaban siempre ansiosos y lo “prologaban lo más que podían”, como vaticinando lo que acontece en la actualidad. Es la The North Face Transgrancanaria un evento que, veintitrés años después de su aparición, trasciende lo meramente deportivo, y se instaura en el seno de la vida insular como un verdadero hito para la identidad isleña en este siglo XXI, o al menos de lo que va recorrido. Y así se lo ha reconocido este año el Cabildo de Gran canaria al otorgarle la distinción del “Roque Nublo Turístico”, para poner “en valor la trayectoria de una prueba que cada invierno convierte a Gran Canaria en la capital mundial de las carreras de montaña. La institución insular reconoce específicamente su capacidad para atraer a miles de deportistas de todo el mundo, atraídos por paisajes únicos y llenos de contrastes, consolidando a la isla como un destino de referencia internacional a través de una de las competiciones más prestigiosas del circuito global”.

Marzo se inicia este 2026, entre el miércoles 4 y el domingo 8, con lo que se conoce ya como “Semana Transgrancanaria”, pues de ser una actividad deportiva circunscrita a un ilusionante fin de semana, se ha convertido en un evento deportivo, con mucho de socio-cultural, plagado de muy diversas actividades a lo largo de siete días, que miles de insulares, y otro tanto de foráneos de muy diversas latitudes, esperan ansiosamente desde muchos meses antes, casi desde el mismo día que cierra cada edición.
Una actividad y unas vivencias con las que no sólo se identifican deportistas, aficionados y seguidores, así como un enorme público que las rastrea por muy diversos rincones de la geografía de esta isla redonda, sino con las que se ha insertado plenamente la sociedad isleña a través de muy diversos estamentos, como lo ha resaltado el presidente del Cabildo, al presentar una carrera que, al “esfuerzo enorme” de la empresa organizadora, Arista, aúna fecundamente no sólo muchas marcas empresariales, sino muchas instituciones públicas, en especial ayuntamientos, y miles de personas que contribuyen a la misma ya sea como “voluntarios”, atendiendo las más diferentes e imprescindibles tareas, a veces con gran carga de responsabilidad y condiciones duras en plena naturaleza, o como particulares que respaldan y disfrutan del evento, y es que, como subrayaba Antonio Morales , “la colaboración público privada hace posible que esta carrera sea una realidad”.
Gran Canaria, ese “continente en miniatura” que proclamaba Domingo Doreste Fray Lesco al hablar del “Paisaje de Tejeda”, en abril de 1932, y referirse a “la cumbre y lo que pudiéramos llamar trascumbre (una tercera parte de la isla) no ha sido vista, ni menos recorrida, sino por una exigua minoría de nuestros paisanos”, cuenta ahora con un evento que, tanto por sí mismo, como por todo ese mundo del Trail, de las carreras de montaña, para el que fue un verdadero revulsivo en su difusión y consolidación en esta isla desde 2003, se ha instituido en un cauce y herramienta muy útil para el descubrimiento de la enorme biodiversidad que enriquece esta isla de costa a cumbres, para acercar a miles de personas, propias y foráneas, pero de forma adecuada y segura, a ámbitos donde también residen elementos imprescindibles para conocer el pasado isleño, sus usos y costumbres, su cultura, tan curiosos y asombrados en estos viajes por los senderos grancanarios, como lo fue el mismísimo Víctor Grau-Bassas, que, entre 1885 y 1888, recorrió el intrincado solar grancanario y dejó escrito un valioso testimonio “de los usos y costumbres que se observan en el interior de la isla, que son los pueblos en los que no han tomado carta de naturaleza los usos europeos”, mucho de lo que se encontrarán este año.

Eso se puede se percibir al transitar en nuestra Transgrancanaria por frondosas laderas y pinares entre Teror y Artenara, al discurrir por los intrincados senderos de Tejeda buscando ascender al mismísimo Nublo, al descender por La Plata a Tunte o en su trayecto entre Cruz Grande, la Degollada del Dinero, el pinar del Pilancones y Ayagaures, donde subyuga la visión del ahora vacío caserío de Las Tederas, que nos recuerda esa rosácea y bella planta forrajera aquí conocida como “tedera”, y luego al adentrarte por los sugestivos y agrestes barrancos del sur, en especial por “Los Vicentillos”. Algo que me permitió ser testigo, hace ya años, como un corredor foráneo, extasiado ante aquellos paisajes exclamara a pleno pulmón “¡madrita, que isla, que carrera!”.
Semana Transgrancanaria que señala a la isla y la identifica ante propios y foráneos. Tejeda de nuevo este año será epicentro, pero de un conjunto en el que cada punto tendrá la misma y efectiva relevancia, y contribuirán a descubrirnos esa isla en la que Miguel de Unamuno trazó una peculiar visión de la misma, que esta carrera también revive en muchos de sus tramos.

Y Gran Canaria será fiesta y paraíso del Trail, lugar donde se sueñan retos, logros de grandes marcas deportivas, en un terreno muy exigente, al tiempo que vivencias para más de cuatro mil corredores, a cuyos esfuerzos e ilusiones se aunaran miles de grancanarios, que se sienten orgullosos de contar con un evento tan actual y propio de la isla, que ahora, llevará oficialmente al Roque Nublo como emblema. Por ello, el ceo de Arista, entidad organizadora de la prueba, Fernando González, ha señalado que “The North Face Transgrancanaria nació aquí y pertenece a esta isla. Por eso, mirar al futuro implica asumir un gran reto y una gran responsabilidad: la sostenibilidad. Nuestro compromiso es seguir avanzando hacia una Transgrancanaria cada vez más sostenible, que cuide, proteja y fomente nuestro mayor tesoro, el entorno natural de Gran Canaria”,