Por Juan José Laforet. Cronista Oficial de Gran Canaria
24 DICIEMBRE DE 1960
El tradicional Nacimiento monumental del Parque de San Telmo, en el Barrio de Triana de Las Palmas de Gran Canaria, tiene su origen en la década de los años cincuenta del siglo XX, cuando varias iniciativas impulsan la iniciativa de instalar un “Belén” en un espacio público principal, siguiendo la costumbre tan arraigada en la ciudad de instalar estas manifestaciones artísticas navideñas , que desde siglos atrás se solían hacer en templos, conventos, hospitales u hospicios, así como en numerosas casas particulares que abrían sus puertas al público, y que eran muy visitados en esas fechas tan entrañables, en espacial en la mañana del día de Navidad. Domingo J. Navarro, en sus célebres “Recuerdos de un Noventón” (1895) ya resaltaba como “todos eran objeto de continuas entradas y salidas para satisfacer la curiosidad hasta el día de la Candelaria (2 de febrero) que terminaba el largo visiteo”.
Aquella iniciativa, largamente conversada en la ciudad, cuajó de forma definitiva en las Navidades del año 1960, cuando se inauguró, en la tarde-noche del sábado 24 de diciembre un “magnífico y original Belén”, según dictaminaba la opinión periodística en una mínima nota, que se instaló ya aquel año en el entorno del conocido árbol, de tronco muy grueso, que está aún hoy frente al Palacio Militar. Contaba ya con luces especiales y efectos sonoros, y enseguida se instituyó como “una nueva atracción de las navidades a donde la ciudad está acudiendo para revivir la Natividad del Señor”. Al año siguiente la prensa del momento, con tono grandilocuente, reiteraba como en un “Parque de San Telmo que siempre ha sido grande en noticias, novedades y presentaciones de todas clases”, se volvía a instalar para las Navidades un “grandioso Belén que llama la atención precisamente por la sencillez y clara perspectiva de sus contornos, pues cualquiera que lo visite se hace cargo rápidamente de su contenido”
Esta nueva atracción navideña se complementaba con otra nueva moda que, en aquellos años se introducía poco a poco, la iluminación eléctrica de las vías más tradicionales del comercio en esta ciudad, a partir de la iniciativa que, pocos años antes. tuvieron los comerciantes de la calle de La Peregrina. Lucían y una bella iluminación la Calle Mayor de Triana, la mencionada Peregrina, y en el Puerto parte de la de Albareda y Juan Rejón. También en 1961 el Ayuntamiento instaló, lo cual era toda una gran y vistosa novedad, un monumental “árbol de Navidad”, magníficamente ornamentado rematado por una estrella iluminada, que se complementaba con el tradicional “peto de brillantes” de su acostumbrada iluminación eléctrica de la fachada de las Casas Consistoriales por estas Fiestas de Pascua. Un ambiente en el que la Nochebuena, tras la Misa del Gallo en las parroquias, o la solemne “Misa Pastorella”, compuesta por el Maestro Bernardino Valle Chiniestra para esta celebración, muchísimas personas se echaban a las calles con timples y guitarras, con sonajas y panderos, para entonar, hasta altas horas de la madrugada, villancicos, isas y folías, en un ambiente sano, alegre y participativo, donde no faltaba algún que otro chupito de aguardiente.
En las del año 1964 la prensa local también resaltaba ya otro componente importantísimo, a partir de entonces, para la Navidad en Gran canaria: el turismo. Así, se destacaba como, junto a la animación generalizada del público grancanario en los lugares más acostumbrados, también había que registrar “que en esta animación también se ha dejado sentir la presencia de miles y miles de turistas que han elegido nuestra ciudad como sede de sus vacaciones de Navidad y final de año. En este sentido, puede decirse que la totalidad de los hoteles y residencias tienen cubiertas sus plazas”. Y el “Belén” del parque de San Telmo continuaba siendo, en sus primeros años de presencia, uno de los polos de atracción para propios y foráneos. Un Belén que durante muchos años estuvo bajo la dirección artística del pintor Santiago Santana, que logró convertirlo en un auténtico hito de la Navidad en Las Palmas de Gran Canaria.
Sin duda alguna, durante mucho tiempo, a lo largo de los siglos XVIII, XIX y buena parte del XX, hasta que se introdujeron usos y costumbres provenientes de otras latitudes y con carácter más globalizador y laico, los Belenes fueron el centro, el santo y seña de la Navidad en Las Palmas de Gran Canaria, como de toda la isla, el hito que marcaba que se estaba en tiempo de Navidad. Y el del Parque San Telmo, en la segunda mitad del siglo XX, y hasta la actualidad, ha sido uno de los que más miradas navideñas ha convocado.