Las 60.000 pesetas de los indianos

 Miguel González Pérez.

En la Lotería Real de San Fernando, en su Sorteo Extraordinario de Navidad, de 1846 fueron agraciados  con doce mil duros Antonio Herrera Bosa y José García . Ambos, naturales de Teror y vecinos de Valleseco;  el primero  en El Zumacal  y del segundo  se ignora su residencia.

El documento consultado hace mención a la noticia en sí, pero al ser un testamento aporta otras informaciones que complementan ésta y ofrece unas pinceladas biográficas  acerca de Antonio Herrera.

Estaba “ … casado legítimamente con Dª Margarita Rodríguez Grimón en cuyo matrimonio, hasta el momento, no habían procreado hijo alguno”.

Así mismo declara “ … que los bienes que poseo actualmente los he comprado con dinero que aporté a este mi matrimonio que adquirí antes de él en la Ciudad de San Cristóbal de La Habana y de una lotería que tuve la suerte de sacar consistente en diez mil quinientos duros”.

De estos hechos son testigos  “D. Mateo de la Nuez vecino de Teror, D. José García, D. Bartolomé Rodríguez, D. Antonio Rodríguez y D. José Quintana que lo son de Valleseco, Moya y Firgas, con las circunstancias que el García  tuvo la parte en esta lotería de mil quinientos duros”.

Continúa manifestando en el otorgamiento  “ … por consiguiente las  compras que he hecho tengo de ella mis enseres y los trabajos que he hecho y los bienes que he comprado, fábricas, herramientas, animales, muebles y demás utensilios de labranza han sido todo con el citado dinero, sin incluir tres mil duros que tengo aún existentes en fincas y préstamos en esta Ciudad de La Habana, de suerte que todos los gastos que he hecho en las compras referidas han sido sólo con ciento cuarenta onzas de oro que puse aquí a mi regreso de La Habana en el Buque denominado El Trueno de esta matrícula …”.

En sus disposiciones testamentarias deja constancia que a su fallecimiento “ … mejora en el tercio de todos mis bienes a la referida mi consorte Dª Margarita Rodríguez Grimón durante su vida mientras subsista sin casarse o sin ausentarse de estas Islas; porque cuando suceda cualesquiera de las circunstancias referidas sea este legado y pasará a mis padres y sus herederos  con tan solo la cualidad de que si esta mi consorte quisiera pasarse a La Habana o cualquier otro punto fuera de esta isla se le dé por mi heredero o herederos tres onzas de oro para su flete y habitación, pues están incluidos en los gananciales por el mucho amor que le profeso”.

Nombra albaceas “ … al indicado mi padre D. Antonio Herrera y a mi hermano Bartolomé Herrera ambos juntos y a cada uno de confiero amplios poderes para que luego de que yo fallezca se apoderen de mis bienes y con su producto cumplan todo y paguen todo lo que en el contiene durante un año”.

Termina sus últimas voluntades “ … que del remanente de mis bienes, raíces, muebles, otros y acciones presentes y futuras instituyo por mis único y universales herederos a los expresados mis padres D. Antonio Herrera y Dª María del Pino Bosa para que los hagan y lleven para sí y sus descendientes legítimos por iguales partes; encargándoles no se olviden de encomendarme a Dios”.  

Firma el documento “ … por yo no saber firmar a mi ruego” D. Isidro Torres, entre otros testigos, “en la Ciudad de Las Palmas de Canarias a diez de diciembre de mil ochocientos cuarenta y nueve”.

Por cierto, el número premiado ese año en dicho sorteo fue el 04457, desconociéndose si ambos afortunados jugaron al mismo.