Lanzarote afronta una nueva etapa para garantizar el suministro de agua

La salida de Canal Gestión, la prórroga de la emergencia hídrica hasta febrero de 2027 y un ambicioso paquete de inversiones abren un nuevo ciclo en la gestión del agua, mientras La Graciosa avanza hacia una conducción submarina más segura y el sector primario recibe apoyo para afrontar el coste de un recurso esencial.

Lanzarote y La Graciosa encaran una nueva etapa en materia de agua marcada por una idea común: ganar seguridad, recuperar infraestructuras y modernizar un sistema que durante años ha acumulado problemas de producción, distribución, mantenimiento y abastecimiento. Las últimas decisiones del Consorcio del Agua y del Consejo Insular de Aguas dibujan una hoja de ruta que combina cambios en la gestión del servicio, nuevas inversiones y medidas de apoyo a los usuarios.

El punto de inflexión institucional llegó el pasado mes de junio, cuando el Consorcio del Agua aprobó por unanimidad la resolución definitiva del contrato de concesión con Canal Gestión Lanzarote, culminando un procedimiento iniciado en octubre de 2025 tras constatarse reiterados incumplimientos. La decisión activa además el proceso para revertir el servicio al Consorcio y recuperar el control de las instalaciones, bienes y medios adscritos a la concesión.

El expediente contó con el respaldo del Consejo Consultivo de Canarias, cuyo dictamen consideró acreditados incumplimientos de carácter estructural y persistente, así como una grave perturbación del servicio. El objetivo declarado ahora es iniciar una etapa orientada a recuperar y modernizar el ciclo integral del agua, mejorar la producción, reducir las pérdidas e incrementar las inversiones.

La resolución definitiva estuvo precedida por una intervención cautelar del servicio aprobada en abril, también por unanimidad. El Consorcio justificó aquella actuación en una perturbación grave, estructural y continuada del sistema y en la necesidad de recuperar cuanto antes la continuidad del suministro mientras avanzaba el expediente de resolución. Los informes técnicos señalaban problemas generalizados en desalación, distribución, saneamiento, depuración y reutilización.

Una emergencia que se prolonga, pero con inversiones en marcha: La situación de emergencia hídrica se mantendrá hasta el 4 de febrero de 2027, después de que la Junta General del Consejo Insular de Aguas aprobara una nueva prórroga de seis meses. La medida pretende mantener la agilidad administrativa necesaria para ejecutar las inversiones consideradas prioritarias para garantizar el abastecimiento de Lanzarote y La Graciosa.

La prórroga llega acompañada de un paquete de actuaciones que moviliza más de 6,4 millones de euros para renovar redes de abastecimiento, mejorar el drenaje urbano y reforzar la seguridad hidráulica. Entre ellas figura la renovación de conducciones en distintos puntos de Lanzarote y La Graciosa, con el objetivo de reducir pérdidas y aumentar la eficiencia del sistema.

La emergencia, por tanto, no se plantea únicamente como una respuesta a la falta de agua, sino como un proceso de transformación del sistema. La propia planificación incorpora también actuaciones de drenaje y limpieza de cauces para mejorar la respuesta ante episodios de lluvias intensas, además de avanzar en el nuevo Plan Hidrológico de Lanzarote 2027-2033.

Más producción: recuperar lo que ya existe. Una de las actuaciones de mayor impacto sobre la capacidad de producción será la recuperación del bastidor número 3 de la planta Lanzarote III, en la Central de Desalación Díaz Rijo, en Punta de los Vientos. El Consorcio ha licitado los trabajos por 6,48 millones de euros, con un plazo de ejecución de 14 meses, para recuperar una infraestructura capaz de aportar 10.000 metros cúbicos diarios adicionales de agua desalada una vez puesta nuevamente en funcionamiento.

La actuación se financiará parcialmente con una subvención de 5 millones de euros del Gobierno de Canarias, mientras que el Consorcio completa la inversión necesaria. El proyecto contempla la rehabilitación integral del bastidor, incluyendo suministro, montaje, adaptación, instalación y puesta en funcionamiento.

La recuperación de esta infraestructura responde a una de las grandes necesidades del sistema: producir más agua, pero también conseguir que una mayor proporción llegue efectivamente a los depósitos y a los usuarios. De ahí que el incremento de la producción se plantee conjuntamente con la renovación de redes y la reducción de las pérdidas.

La Graciosa: una tubería para dejar atrás la incertidumbre: En La Graciosa, otra infraestructura estratégica da un paso decisivo. El Gobierno de Canarias ha sacado a licitación, con una inversión cercana a 3,9 millones de euros, la nueva conducción de abastecimiento entre Lanzarote y la octava isla. La obra contempla la sustitución completa de una tubería instalada entre 1996 y 1997 que ha sufrido un importante deterioro y numerosas averías. El plazo de ejecución previsto es de doce meses.

El proyecto incluye aproximadamente 1.220 metros de conducción submarina y otros 1.100 metros de conducciones terrestres en ambas islas. La nueva tubería, de polietileno de alta resistencia, está diseñada para soportar las condiciones marinas y ofrecer un suministro más seguro y fiable durante las próximas décadas.

La importancia de esta actuación se entiende mejor al recordar las dificultades sufridas en 2022 y 2023, cuando las roturas de la antigua conducción provocaron reiterados cortes y obligaron a transportar agua potable mediante cubas desde Lanzarote. Aquellas incidencias evidenciaron la vulnerabilidad del abastecimiento de La Graciosa y la necesidad de sustituir una infraestructura que había agotado su vida útil.

El agua también como apoyo al campo:  La política hidráulica incorpora además una dimensión económica y social. El Consorcio ha aprobado 148.139,64 euros en ayudas al sector primario, una cantidad que se aproxima a los 150.000 euros inicialmente previstos, destinada a reducir parcialmente el coste del agua que soportan agricultores, ganaderos y otros productores.

La convocatoria beneficia a 118 agricultores, ganaderos y productores, a través de 171 pólizas de suministro. Las ayudas pretenden compensar parte del coste del agua consumida y contribuir así a reducir los costes de producción de las explotaciones de Lanzarote.

La medida refleja una realidad evidente para el sector: garantizar el agua no consiste únicamente en aumentar la producción, sino también en procurar que quienes dependen directamente de ella puedan acceder al recurso en condiciones que permitan mantener la actividad agrícola y ganadera. El propio Consorcio plantea combinar estas ayudas con inversiones destinadas a incrementar la producción, mejorar las redes y garantizar el suministro.

Recuperar una cultura del agua: En paralelo a las grandes obras hidráulicas, Lanzarote mira también hacia soluciones nacidas de su propia historia. El Consejo Insular de Aguas ha iniciado la recuperación de los canales de las Maretas de Montaña Blanca, en Tías, una infraestructura construida a mediados del siglo XX para captar y almacenar agua de lluvia.

La actuación, presupuestada en 100.910 euros, permitirá recuperar unos 730 metros de canalización destinados a conducir las aguas pluviales hacia los depósitos de Montaña Blanca. Los trabajos incluyen la retirada de sedimentos, reparación de roturas, impermeabilización y limpieza de las arquetas y del interior de los canales.
Más allá de su valor patrimonial, las Maretas representan una forma de entender el agua especialmente vinculada a la historia de Lanzarote: aprovechar cada gota en una isla condicionada por la escasez. Su recuperación completa una primera intervención realizada en 2022 y devuelve funcionalidad a una infraestructura concebida precisamente para captar las aguas de lluvia.

Un nuevo mapa del agua: Todas estas actuaciones —la resolución del contrato con Canal Gestión, la intervención y recuperación del servicio, la prolongación de la emergencia hídrica, las inversiones de más de 6,4 millones, la recuperación del bastidor de Lanzarote III, la nueva conducción hacia La Graciosa, las ayudas al sector primario y la recuperación de las Maretas— forman parte de un mismo desafío.

Lanzarote necesita más agua, pero también necesita perder menos, mantener mejor sus infraestructuras y garantizar que el recurso llegue con continuidad a hogares, empresas, agricultores y ganaderos. La nueva etapa que ahora se abre pretende convertir la emergencia en una oportunidad para reconstruir y modernizar el ciclo integral del agua, con La Graciosa como uno de los principales símbolos de esa transformación.