Por Amaro Lorenzo
Un estudio del Cabildo constata que la isla encabeza la Economía Azul en el archipiélago y confirma su capacidad como gran plataforma para el desarrollo de este segmento en el Atlántico
Gran Canaria lidera la implantación de la Economía Azul con una contribución del 54% del total de este segmento en la productividad del archipiélago, seguida por Tenerife y Lanzarote con porcentajes del 19 y el 13. Además, supone cerca del 11% del PIB grancanario, más de tres puntos por encima del promedio regional, lo que confirma una especialización muy superior a la media de la comunidad autónoma y el papel central de la isla en las actividades vinculadas al mar.
Así lo constata el ‘Informe de Economía Azul en Gran Canaria’ elaborado por la Sociedad de Promoción Económica de Gran Canaria (SPEGC) y que analiza la contribución de los sectores marino-marítimos a la economía insular a partir de la ‘insularización’ de los datos recogidos en el informe de Actividad de la Economía Azul en Canarias 2024 (CETECIMA) en el marco de la Estrategia Canaria de Economía Azul 2021-2030.
El establece como referencia que la Economía Azul alcanzó en Canarias en 2022 los 3.521 millones de euros, cifra equivalente al 7,18% del PIB regional. De ellos, 1.901 millones se contabilizaron en Gran Canaria, que aportó el 3,87% de ese PIB. Para comparar, la industria representa el 2,8% del PIB Canario, y llega al 5,8 sumada la construcción.
“La isla se consolida así como el principal nodo de la Economía Azul en Canarias, con capacidad para liderar su desarrollo futuro en el ámbito atlántico”, afirma el presidente del Cabildo de Gran Canaria, Antonio Morales. “Se ha consolidado como un modelo de desarrollo que propone aprovechar los recursos marinos y costeros de forma sostenible, integrando crecimiento económico, protección ambiental y bienestar social”, señala.
Gran Canaria posee un liderazgo especial en reparación naval, donde concentra el 90% de la producción regional; puertos y servicios portuarios, con el 71,7; y pesca, con casi el 70%. La isla encabeza todos los subsectores de la Economía Azul, con la única excepción del turismo náutico y de ocio, donde el peso está más repartido.
Esta concentración se explica por la presencia del Puerto de Las Palmas como infraestructura crítica, sus servicios auxiliares, los tráficos estratégicos de mercancías y pasajeros, y la existencia de sectores tractores vinculados a la logística y la transformación alimentaria.
Otro ámbito esencial es la desalación y la gestión del ciclo integral del agua, donde Gran Canaria ha sido pionera. Además, el estudio recalca que las energías marinas y renovables vinculadas al mar representan un campo de gran potencial para la isla y que
la acuicultura marina sostenible se ha consolidado como una actividad complementaria.
Junto a ella, la pesca artesanal sigue desempeñando un papel relevante, no solo por su aportación económica, sino también por su valor social, cultural y patrimonial, manteniendo prácticas selectivas y un fuerte vínculo con las comunidades costeras. El turismo costero y las actividades náutico-deportivas constituyen otro eje destacado de la economía azul en Gran Canaria. Asimismo, la investigación científica, la innovación y la biotecnología azul ocupan un lugar cada vez más relevante.
DESPIECE. Centros de investigación de referencia en la isla
La isla alberga centros de investigación y empresas dedicadas al estudio del océano, el clima y la biodiversidad marina, así como al desarrollo de productos y aplicaciones basadas en algas, microorganismos y recursos marinos, impulsando la transferencia de conocimiento y el empleo cualificado. Entre ellos, el informe cita los centros de investigación vinculados a la ULPGC, la Plocan, el ITC, la Plataforma de Biotecnología Azul y Acuicultura (Bioasis) y la Incubadora de Alta Tecnología Marino Marítima (IAT), iniciativa de la SPEGC, las iniciativas centralizadas en el Puerto de Taliarte, el Clúster Marino Marítimo de Canarias, o el Salto de Chira, que permitirá almacenar energía renovable y garantizará la estabilidad del sistema eléctrico insular, factor decisivo para el desarrollo de las actividades vinculadas al océano.