EL COMIENZO DE LAS CARRERAS POPULARES 

Por Juan José Laforet. Cronista Oficial de Gran Canaria

Las carreras populares se han convertido en Gran Canaria en todo un símbolo de los tiempos actuales, en un conjunto de ritos y símbolos que van más allá de lo puramente deportivo y se instituyen en expresión del ser y sentir de la sociedad actual. Una tendencia contemporánea a la que esta isla se ha incorporado plena y satisfactoriamente aportando, desde lo local, valores y singularidades a lo que es universal. Y es que, como ha señalado la antropóloga francesa Martine Segalen, en la sociedad global actual, a la que Gran Canaria no es ajena en absoluto –es más, es parte ineludible de ella-, “…la carrera encarna la resistencia, el aguante, la constancia, cualidades…” valores que hoy deben tener muy presentes las personas a nivel individual, y sectores cruciales como la investigación científica, la empresa o la propia familia, lo que hace que esta actividad se convierta en todo un hito ritualizado de los valores más en boga en la contemporaneidad, de aquellos sentimientos que identifican la idiosincrasia, el ser y sentir de los ciudadanos y de sus urbes, por lo que, como añade Segalen, las “…ciudades también utilizan las carreras como símbolo de identidad. No hay gran metrópoli que no tenga su maratón, y todas rivalizan entre sí…”

Felizmente en Gran Canaria deportes como el running y el Trail se consolidan como expresión tanto de estos valores de la ciudadanía contemporánea, en una isla, y su capital, que nació para ser cosmopolita en su ineludible enclave entre continentes, en su condición de punto de encuentro entre culturas y civilizaciones, a la vez que como elemento totémico de una historia y una vocación deportiva que ha señalado y distinguido a la isla, en muy buena medida, a lo largo de su historia, incluso recogiendo costumbres de usos y juegos que ya tenían los primitivos pobladores insulares. 

Cuando ahora se celebran muchas y diversas prueba de estas modalidades atléticas podemos recordar unos remotos y sencillos precedentes de toda esto que ya se dieron aquí hace más de cien años, cuando el  16 de julio de 1907 el Club Gimnástico, fundado en Las Palmas ese año, organizó en Tafira, dentro de los festejos del día del Carmen, un “ejercicio de carreras a pie” –como entonces se denominaba por aquí- que resultó un enorme éxito de participantes y de acogida por el público, como recogió la prensa del momento.

Fue un recorrido, en ida y vuelta de seis kilómetros que arrancaba del kilómetro 6 de la carretera de Tafira del que “los carreristas” –insisto, en el lenguaje del momento- partieron a las cinco de la tarde. El primer puesto lo logró el Sr. Dávila, que invirtió veintisiete minutos en el trayecto, seguido de Bruno Alvarado, que llegaría medio minuto después, y a continuación entrarían los señores Guerra, Batista y Alvarado. Hay que resaltar la presencia de un público numerosísimo que aplaudió y arropó a los “carreristas” –la vocación de evento de masas ya se palpaba- y a los ganadores se les entregó “…un estuche de aseo y una cartera de bolsillo…” –algo que nos recuerda lo que hoy se ha popularizado como la “bolsa del corredor” que se entrega junto con el dorsal de la carrera-. 

No es de extrañar que la prensa, a la vista de esta actividad, y siendo sensible ya entonces a la historia y vocación deportiva de la isla, no dudara en señalar como “…se han despertado en Las Palmas, como pocas veces, los entusiasmos por toda clase de deportes…”, algo que aún mantiene mucha vigencia y que palpamos plenamente, como ya lo intuyó en 1910 el escritor Francisco González Díaz, que en su libro “Cultura y Turismo”, al hablar de la renovación de la “Lucha Canaria” que se afrontaba entonces, apuntó como “Coincide esta renovación de las luchas isleñas con la inauguración de otros sports novísimos, de otros espectáculos de fuerza, destreza y resistencia. Aquí un grupo de adolescentes ha fundado un Club Gimnástico que practica las carreras humanas a la americana y hace cada vez mayores recorridos”.