Vicente Pérez
El Circuito de Maspalomas acogió el pasado 16 de mayo la segunda edición del Festival del Motor Clásico de Canarias, organizado por el CACC (Club de Automóviles Clásicos Canarios) consolidándose como una de las grandes citas del automovilismo histórico en el archipiélago. Más de 60 vehículos clásicos procedentes de todas las islas participaron en una intensa jornada de competición, exhibición y convivencia que reunió a cerca de 50 equipos y 12 leyendas del motor canario.
Durante toda la jornada, cientos de aficionados pudieron disfrutar desde las gradas del circuito de las distintas pruebas celebradas entre las 9:00 y las 18:00 horas, en un ambiente festivo que contó además con zona de restauración y Food Truck para el público asistente.
La competición estuvo marcada por las esperadas tandas de Regularidad, donde la precisión y la constancia volvieron a convertirse en protagonistas. Los participantes demostraron una extraordinaria compenetración entre piloto, navegante y vehículo, manteniendo los tiempos establecidos vuelta tras vuelta en una disciplina donde no vence el más rápido, sino el más exacto.
Uno de los momentos más destacados del festival fue la celebración de las tandas de Regularidad Master, una modalidad más exigente y dinámica reservada a conductores experimentados. La mayor velocidad y dificultad técnica elevaron el nivel competitivo y ofrecieron un gran espectáculo para los asistentes.
La Copa Jaguar volvió a convertirse en uno de los grandes atractivos del evento. Los emblemáticos modelos de la histórica marca británica protagonizaron una espectacular exhibición de elegancia y deportividad bajo la modalidad de regularidad a 80 km/h, despertando una enorme expectación entre los aficionados.
El componente más emotivo de la jornada llegó con la participación de las 12 leyendas del motor canario invitadas por el CACC. Los históricos pilotos realizaron exhibiciones especiales fuera de clasificación, protagonizando algunos de los momentos más aplaudidos y fotografiados del festival.
Especialmente emotivo fue el homenaje póstumo realizado a los pilotos canarios Pepe Monzón y Oscar Bolaños. Durante el acto, sus históricos Porsche 911 y Triumph TR4 regresaron al circuito perfectamente restaurados y conservando la configuración original de competición. En esta ocasión fueron sus hijos, Pepe Monzón Jr. y Oscar Bolaños Jr., quienes pilotaron ambos vehículos en un homenaje cargado de simbolismo y emoción.
La organización destacó el excelente desarrollo de la jornada, así como el trabajo realizado en materia de seguridad y coordinación para garantizar las mejores condiciones tanto a participantes como al público. El festival volvió a demostrar que el automóvil clásico sigue despertando una enorme pasión en Canarias, convirtiendo el Circuito de Maspalomas en un auténtico museo vivo de la ingeniería automotriz previa a la era electrónica.
Más allá de la competición, el II Festival del Motor Clásico se consolidó también como un importante encuentro social y cultural para propietarios, restauradores y aficionados, quienes compartieron experiencias, conocimientos y anécdotas en torno a la conservación del patrimonio automovilístico histórico del archipiélago.
Como cierre de la jornada, patrocinadores, pilotos y organizadores participaron en una exclusiva cena de gala donde tuvo lugar la entrega oficial de premios. Durante la ceremonia se reconoció a los ganadores de las distintas categorías de regularidad y se entregó el trofeo especial de la Copa Jaguar, poniendo en valor el esfuerzo de conservación y mantenimiento de vehículos que continúan ofreciendo un espectáculo de primer nivel décadas después de su fabricación.
Con esta segunda edición, el Festival del Motor Clásico de Canarias reafirma su crecimiento y consolidación dentro del calendario automovilístico regional. La combinación de competición estratégica, participación de pilotos legendarios y la presencia de auténticas joyas históricas sobre ruedas volvió a convertir el evento en un rotundo éxito, en una jornada donde el pasado del automovilismo volvió a cobrar vida en Maspalomas.