Juan José Laforet
Ya a mitad de año, con el receso de descanso que supone agosto en buena medida, no sólo las constantes y habituales pruebas de Trail se suceden semana tras semana, sino que, cada día, los más diversos parajes y rincones insulares, tanto de montaña y medianías, como de costas, son escenario privilegiado de entrenos y encuentros de las gentes de este orbe del atletismo de montaña. Si cuentan crónicas muy antiguas que los primeros habitantes de estas islas, eran muy aficionados a competir en carreras campo a través, así como duchos conocedores de los más intrincados y exigentes senderos y veredas -hoy se diría “de enorme exigencia técnica”-, que recorrían con agilidad y destreza inusuales, en la actualidad el corredor de Trail isleño parece haber heredado esas capacidades, ampliándolas en un esfuerzo que parece aspirar al infinito, como se muestra en ete tiempo ya veraniego en pruebas muy atractiva y de gran exigencia como la “Artenara Trail” o la “Aguas de Teror Desafío de los Picos”, que recorren intrincados, pero bellísimos y sugerentes, parajes de Artenara y Teror respectivamente.
Quienes aún recuerdan bien los comienzos balbuceantes de esta actividad deportiva, hace unos treinta años, comentan con asombro cuanto se ha avanzado en las última década, con la aparición de unas nuevas generaciones que, a partir de una preparación rigurosa, integral, que aúna el entrenamiento físico, el adiestramiento en técnicas de carrera, la nutrición, en la vida cotidiana y en carrera, junto con un seguimiento médico y de psicología deportiva, sin olvidar un material deportivo que avanza constantemente y ofrece posibilidades antes ni soñadas, tanto en calzado, como en ropa y complementos, logran alcanzar retos y marcas que sitúan a muchos de ellos en niveles nacionales e internacionales muy reconocidos. Pero, ante todo, se sitúa la isla, como orbe muy adecuado, y hasta ineludible, para la práctica de esta modalidad deportiva en todos sus niveles, como un entorno donde deportistas profesionales, aficionados y corredores populares tienen un campo de entreno y de carreras muy adecuado a todas las propuestas que se planteen para las distintas pruebas que cubren el calendario anual, y a las que habitualmente también acuden deportistas de otros países, que poco a poco han tomado este espacio atlántico, beneficiado tanto por su orografía, como por sus paisajes y su climatología, como ámbito habitual de sus entrenos, y las carreras que aquí se organizan como pruebas ineludibles para estar a tono para las grandes competiciones internacionales. Todo ello hace que ya, sin dudarlo, se vea a Gran Canaria como una auténtica “Trail Zone”
Ni la lluvia y el frío que, después de años, ha bendecido la isla este invierno y esta primavera, ha sido remora o freno para las pruebas que, desde enero, se sucedieron con su habitual constancia y seriedad. Pruebas, entre otras igual de atractivas, como la “Tamadaba Trail”, “Pilancones Tunte Trail”, la “Crono Trail Almendro en flor”, la “Transgrancanaria”, la “LPA Trail”, la “Circular Extrema Villa de Moya”, la “Chiquero Trail”, la “Circular de Tejeda”, la “Traíña Trail” o las antes mencionadas, sin olvidar la “Gran Canaria Provital Backyard Ultra”, una nueva fórmula de afrontar las exigencias del Trail, en su segunda edición por tierras de Ingenio para entronizar un nuevo “puntal” de esta tan exigente modalidad, nos dejan un estío que ya pone su mirada tanto en una amable y querida carrera como la de “El Saucillo”, o en el próximo 12 de septiembre, cuando, con la “Isleta Extreme”, la capital grancanaria también se suma al mundo de las carreras de montaña en pleno corazón urbano y portuario, toda una singularidad a ojor del mundo entero.
Gran Canaria Trail Zone es hoy una realidad y una marca que identifica a la isla, un concepto que nos acerca a una naturaleza insular y nos descubre esa “transcumbre” de paisajes desconocidos, o aún por conocer, de los que ya hablaba Domingo Doreste Fray Lesco en su famoso artículo “El paisaje de Tejeda”, publicado en 1933 y que iniciaba señalando como “esta isla que es un continente en miniatura”. Y, sin duda, el Trail, muestra un novedoso atractivo tanto para quienes ya lo practican, como para muchas personas que encuentran en esta experiencia deportiva una amplia variedad de oportunidades. Ejercicio físico, aire libre, paisajes sugerentes, concurrencia con la naturaleza, tradiciones, historia, y, sobre todo, un reencuentro con uno mismo a través del deporte en un orbe tan subyugante como el de las montañas de Gran Canaria.