MANUEL PONCE DE LEÓN ARTISTA Y ARQUITECTO PARA UNA CIUDAD EN EL SIGLO XIX

Fiestas Fundacionales de Las Palmas de Gran Canaria 

Por: Juan José Laforet.

Las Fiestas Fundacionales de Las Palmas de Gran Canaria, tras instituirse en junio de 1978, con motivo de conmemorarse entonces el 500 Aniversario fundacional de la capital grancanaria, que tuvo lugar un 24 de junio de 1478, se consolidaron, poco a poco, a través de distintas época y formas de concebir su celebración, como una de las celebraciones más relevantes de la ciudad cada año. Unos festejos que aglutinan eventos de distinta naturaleza que van desde los grandes espectáculos y actividades en la calle, a lo deportivo y a los actos culturales e institucionales, momento en el que anualmente también se aprovecha para reconocer a aquellas personas o entidades que han sido muy significativas para la ciudad.

Precisamente es este un aspecto fundamental y que también caracteriza ya al mes de junio en Las Palmas de Gran Canaria, pues en la programación de estas fechas se aprovecha para rescatar, rememorar o celebrar a personas, eventos o instituciones que fueron fundamentales en la historia y el devenir de la ciudad, a través de actividades como el esperado y siempre concurrido “Paseo Nocturno por la Vieja Ciudad”, con el propio acto del Pregón de las Fiestas, la visita a patios históricos de Vegueta y Triana, conferencias, exposiciones, o la edición de libros o la difusión de reportajes en diferentes medios de comunicación.

Este es el caso de un personaje que fue fundamental en las décadas centrales del siglo XIX, especialmente en los entornos de Vegueta y Triana, donde su actuación tanto en la renovación de su arquitectura, como en su urbanismo, constituyó una verdadera y primera reforma y modernización del urbanismo de esta capital atlántica, que entonces ya miraba al futuro y soñaba con su progreso. Manuel Ponce de León, como señaló el periódico grancanario El Imparcial en 1868, se mostraba muy entusiasta “por todo lo que se refiere al ornato público, secunda admirablemente los planes de la municipalidad, y se presta, con perfecto desinterés, a hacer los proyectos de todas las reformas que de una manera lenta pero progresiva, van transformando y embelleciendo la población”. Consciente de todo ello la catedrática e historiadora del arte María de los Reyes Hernández Socorro, autora del libro que ahora comentamos, no dudó en afrontar el comisariado de una ingente exposición dedicada a Manuel Ponce de León, abierta en la Fundación Mapfre Guanarteme entre diciembre de 2004 y enero de 2005, bajo el elocuente y acertado título de “Un artista para una ciudad y una época”, algo digno de mencionar y recordar en el marco de las Fiestas Fundacionales, cuando se revive y se transmite un pasado cuyo testimonio aún se puede percibir y disfrutar en la ciudad actual.

La Dra. Hernández Socorro, autora de varias obras, así como de una cantidad ingente de ponencias, artículos y conferencias  sobre este polifacético artista, sin el cual es imposible de entender bien el devenir de Las Palmas de Gran Canaria en el siglo XIX, pues como señaló Amaranto Martínez de Escobar, en la necrológica que le dedicó en la revista de El Museo Canario en 1880, “La ciudad de Las Palmas y la isla de Gran Canaria ha perdido uno de sus hijos predilectos, un reconocido patricio, pues a él se debe la iniciativa de algunas obras públicas y de mejoras locales; muchos monumentos quedan trazados y dirigidos por él mismo…”, ha dado ahora un nuevo paso, fundamental en la difusión pública de este ineludible personaje grancanario, y ha editado el tomo “Manuel Ponce de León” en la Biblioteca de Artistas de Canarias, que edita el Gobierno de Canarias, y en la que desde hace mucho se notaba la ausencia de un artista tan ineludible en la historia del arte canario como es Ponce de León.

Esta nueva obra, pese a sus muy elaborados y completísimos trabajos anteriores, y siendo una obra de divulgación al alcance de toda la ciudadanía, incorpora también nuevas aportaciones, tanto en datos provenientes de nuevas investigaciones, como reflexiones que devienen de todo ello. La propia autora no duda en señalar que la “Historia del Arte nunca es una construcción totalmente cerrada, aunque las líneas maestras del conocimiento de un artista y su obra estén bien definidas”, como ella misma logró con sus investigaciones y libros anteriores, por lo que el “descubrimiento de nuevas obras, incluso el contraste de las copias realizadas por el artista con los originales, iluminan aspectos no tenidos en cuenta o nos ayudan a tener una visión más completa”. Todo ello hace que el lector tenga ahora no sólo una nueva obra, que con claridad meridiana aborda la trayectoria y la obra, amplia y diversa de este artista, sino que nos acerca a una visión mucho más amplia y actualizada, lo que completa con mucho la obra que fue trazando sobre el mismo a través de cuatro momentos: “la década de los noventa del siglo pasado, en 2004, en 2016 y ahora, nuevamente, en 2024”.

Un libro que, en unos días esenciales para adentrarnos en el ser y sentir de la historia de Las Palmas de Gran Canaria, nos ofrece una visión muy eficaz para entender uno de sus momentos históricos más elocuentes de su evolución urbana, y con el que su autora precisamente quiere acercarse a este artista “resaltando sus aspectos fundamentales como retratista de la sociedad de su tiempo y como proyectista y renovador de los lenguajes arquitectónicos de la urbe en que vivió y desarrolló su labor entre 1812-1880”, pero, además, acota “en el tiempo el período de 1845-1880, que son los años en que contribuyó de modo esencial al desarrollo de la ciudad de Las Palmas”.

Sin duda un libro esencial para quién dese adentrarse en el conocimiento histórico de la capital grancanaria, en el ser y sentir de buena parte del siglo XIX isleño, y en la evolución que a partir de él tuvo la ciudad y como eso influyó en el propio pensamiento de sus conciudadanos. Un libro también importante para conmemorar el 548 aniversario de la ciudad, en el marco de sus Fiestas Fundacionales.