La conservación de la Phoenix canariensis es el objetivo que se proponen diferentes proyectos liderados y coordinados por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria. Los palmerales canarios, un espacio de una extraordinaria biodiversidad, se ven amenazados por el cambio climático y la acción humana. Mediante los proyectos GUARAPO y PALMAC, la Universidad ha aunado fuerzas con Cabildos, empresas públicas como Gesplan e instituciones públicas caboverdianas para el estudio de las palmeras propias de la Macaronesia, que permitan trazar estrategias para preservarlas frente a un escenario que las pone en alta vulnerabilidad.
GUARAPO comenzó su andadura en las islas con mayores poblaciones de palmeras: La Gomera, Gran Canaria y Fuerteventura, y en las cinco islas de Cabo Verde, donde procede la Phoenix atlantica (Santo Antão, Maio, Santiago, Boa Vista y Sal). Durante los trabajos se elaboró un censo de palmerales en estas islas, se crearon sistemas de información geográfica (SIG), se implementaros nuevos bancos de semillas adaptados a cada especie y se mejoraron los existentes, se elaboraron protocolos de recolección y conservación de semillas y ADN, y se aplicaron técnicas moleculares y genéticas para determinar la pureza genética de los palmerales de las especies canaria y caboverdiana.

A partir de este exhaustivo análisis de la situación de los palmerales, se inicia ahora, centrada en Gran Canaria, Fuerteventura y Cabo Verde, una segunda fase orientada a la capitalización, en la que el proyecto PALMAC escalará estos resultados incorporando análisis genómicos para detectar adaptaciones a la resiliencia climática en la palmera canaria, desarrollando modelos predictivos de distribución y genética del paisaje y un visor web de palmerales para cada isla. Los resultados beneficiarán fundamentalmente a las administraciones públicas responsables de la gestión de los palmerales naturales (cabildos y ayuntamientos), a otros investigadores y a agricultores.

Las dos únicas palmeras del género Phoenix que crecen en la Macaronesia son la palmera canaria (Phoenix canariensis) exclusiva y endémica de Canarias, símbolo vegetal del archipiélago y la tamareira o palmera de Cabo Verde (Phoenix atlantica), endémica y exclusiva de este archipiélago. Ambas especies comparten la amenaza del cambio climático y para preservarlas se requiere de procedimientos de actuación basados en métodos científicos que permitan establecer planes de acción, conservación, recuperación y resiliencia climática de sus palmerales. Ambas especies y sus poblaciones naturales crecen en áreas en las cuales hay presencia continua de agua en el subsuelo; por lo tanto, y bajo este escenario, los palmerales se encuentran bajo la amenaza de la desertificación en sus áreas geográficas, lo que las coloca en un estado de alta vulnerabilidad. “Si no hay agua en el subsuelo, la especie se muere”, afirmó tajante el Catedrático del Departamento de Biología y responsable del proyecto, Pedro Sosa, en la presentación de PALMAC.
La caracterización genómica de las palmeras es uno de los puntos más relevantes, ya que el estudio de su genética llevará a saber qué ejemplares están mejor preparados para resistir la sequía y qué factores explican esta mayor adaptabilidad a casos de desertización.
La palmera canaria cumple una función esencial en el ecosistema y tiene un valor simbólico, cultural e identitario innegable. Durante siglos ha ofrecido materia prima para la elaboración de diferentes productos artesanales y de uso cotidiano como cestos, alfombras, bolsos o sombreros. Su silueta es reconocible como una parte esencial del paisaje del Archipiélago, por lo que las iniciativas para su preservación, sobre todo haciendo uso de datos empíricos y metodología científica, cobran una singular importancia en la protección de nuestro ecosistema pero también de nuestra propia identidad canaria.