El obrador gomero donde la Navidad huele a horno de leña y recuerdos
Desde su obrador en Playa Santiago, Carmen Luisa Escuela Noda, nieta de Camila Darias Sánchez, la fundadora y alma de Mimila, vuelve a endulzarnos la Navidad con el encanto de lo hecho en casa. Este año nos sorprende con sus exquisitos polvorones gomeros, una delicia artesanal que combina tradición, sabor y el cariño de siempre. Cada bocado sabe a isla, a familia y a Navidad.
Con una gran sonrisa y en medio de un festín de olores conocemos este bonito y necesario proyecto.
¿Cómo nace Mimila y qué inspiró a tu abuela a crear su propio obrador en Playa Santiago?
Mimila nació de la necesidad en aquellos tiempos, de contar con un sustento familiar adicional al sueldo de mi abuelo. Durante los tres años previos a la apertura del primer obrador, mis abuelos, junto con mi madre y mis tíos, habían arrendado una panadería en el barrio para dar servicio al pueblo, en aquel entonces, solo elaboraban pan.
En 1962, tras muchas reflexiones y esfuerzos, mi abuela decidió emprender su propio negocio y construir su horno de leña, contando con el apoyo de mi abuelo y la ayuda de su hermana Juana.
¿Qué recuerdos o tradiciones familiares te conectan con la repostería?
¿Recuerdos?, muchísimos. Desde pequeña mi abuela nos deleitaba a mí y a todos sus nietos con dulces, bizcochones, galletas, bollos gomeros. Además, eran imborrables los olores característicos del horno de leña y los dulces recién hechos. Ella nos mandaba a pelar almendras en Navidad para hacer todos los productos y, como no, sus polvorones. Un recuerdo que revivimos cada año.


¿Por qué decidiste apostar por un producto tan clásico como el polvorón pero con sello gomero para estos días de Navidad?
Es cierto que en Navidad hay una gran variedad de exquisiteces, pero para mí el polvorón es un viaje directo a la niñez. Un solo bocado me transporta a aquellos días llenos de recuerdos sencillos y hermosos, cuando quizás no había tanto, pero lo teníamos todo. La Navidad es nostalgia, es memoria y es justamente ese sentimiento el que me llevó a elegirlo.
¿Qué diferencia a tus polvorones de los tradicionales que todos conocemos?
La receta es fácil, no tiene grandes elaboraciones, pero si un punto de amor a lo artesanal, a que cada uno es diferente y se hace uno a uno, a mano, con mimo, creo que esa es diferencia. Y no me olvido de esa textura más crujiente.
¿De dónde provienen los ingredientes que utilizas y qué importancia tiene el producto local en tus recetas?
Tenemos preferencia por los ingredientes de kilómetro cero, pero no siempre es posible por la cantidad que necesitamos. Siempre de alta calidad y origen español.
¿Qué significa para ti mantener viva la repostería artesanal en tiempos de tanta producción industrial?
Mantener la tradición es un orgullo, siento que estoy desarrollando un trabajo con historia y con alma. Que cada elaboración mantiene su receta tradicional y no se ha modificado y sigue gustando a muchos paladares. Me siento honrada de formar parte de esta familia.


¿Recuerdas el momento en que supiste que los polvorones de Mimila se habían convertido en un éxito?
Si, recuerdo el momento exacto, fue en una feria en San Sebastián de la Gomera, en la Villa, donde junto con mi sobrino Oliver, llevamos para probar y la gente se volvió loca. Desde ese momento supimos que sería un éxito.
¿Qué papel juega Playa Santiago en la identidad de tu marca y en la inspiración de tus dulces?
La comarca de Playa de Santiago desempeña un papel muy importante ya que hemos logrado fidelizar a muchos clientes gracias a que mantenemos el sabor auténtico de los inicios de Mimila. Cuando mi abuela elaboraba dulces para bodas y bautizos creó recuerdos muy especiales, y ahora, los nietos de aquellas abuelas, vienen a nuestro obrador y nos cuentan que el aroma les transporta a su infancia.
¿Cómo se vive la Navidad en tu obrador cuando llega la época de mayor trabajo?
La Navidad y los días previos en Mimila son una auténtica locura… mucho trabajo, sí, pero también una enorme satisfacción. Cada año me llena de alegría saber que la gente nos elige para tener un pedacito de nuestra historia en su mesa durante los días más bonitos del año.
¿Qué sueñas para Mimila en los próximos años y qué nuevas delicias te gustaría compartir con Canarias?
El sueño de Mimila se ha hecho realidad, solo espero estar a la altura en los años venideros, porque esta tradición no me pertenece solo a mí, sino que es fruto del trabajo incansable de una familia que apostó por un sueño del que hoy vivimos.
En Mimila seguimos innovando para ofrecer a nuestros clientes sabores deliciosos y propuestas originales para regalar. Les invito a seguirnos y estar atentos a nuestras publicaciones en redes sociales.


En el corazón de Playa Santiago, el obrador de Mimila, que mira al mar, es un pequeño templo del aroma y la calma. Al cruzar la puerta, el aire se llena de ese perfume inconfundible a pan recién hecho, a manteca dulce y almendra tostada. El horno siempre encendido, respira calor y memoria, de él salen bandejas que huelen a infancia, a meriendas de domingo y a la cocina de las abuelas.
El sonido del papel envolviendo cada polvorón se mezcla con el suave rumor del viento y con el mar siempre al fondo, recordando que aquí todo se hace sin prisa, con manos que amasan cariño y paciencia. En las estanterías, el azúcar glass parece nieve gomera, y cada dulce lleva impreso el mimo que da nombre al obrador. Mimila no es solo un lugar donde se hornean polvorones: es donde la Navidad empieza antes, y el aroma a hogar nunca se apaga.
Para titular o ladillos…
- “Siento que estoy manteniendo viva una historia familiar, hecha a mano y con alma.”
- “Cada polvorón es un viaje directo a mi infancia.”
- “Mi abuela nos enseñó que lo sencillo, hecho con cariño, es lo que permanece.”
- “La receta no es compleja, la diferencia está en el mimo y en hacerlo uno a uno, a mano.”
- “En Playa Santiago los aromas también cuentan historias.”
- “La Navidad en Mimila es una locura hermosa, mucho trabajo hecho con alegría.”
- “Nuestros polvorones tienen sabor a hogar, a tradición y a tiempo bien vivido.”