Zuleima Ayeres
Cabildo y Aider presenta la publicación ‘Mujeres del Vino de Gran Canaria: legado, impulso y transformación desde el mundo rural’
¿Se puede embotellar una historia? ¿Cabe una biografía dentro de una copa de vino? La respuesta es un libro. El Cabildo y la Asociación Insular de Desarrollo Rural (AIDER) presentaron en la sede del Gobierno de la isla la publicación ‘Mujeres del Vino de Gran Canaria: legado, impulso y transformación desde el mundo rural’, fruto de la colaboración entre ambas partes.
La edición, presentada ante un nutrido público por el presidente del Cabildo, Antonio Morales, el consejero de Sector Primario, Soberanía Alimentaria y Seguridad Hídrica, Miguel Hidalgo, y la presidenta de AIDER, Fina Suárez, recoge la labor y el amor por el vino de 34 mujeres, la mayor parte de las cuales asistieron al acto, que incluyó también la emisión de un video y el reconocimiento a las bodegueras más longevas.
El libro, editado por AIDER con financiación del Cabildo de Gran Canaria, muestra a través de cuidados materiales gráficos y textos escritos con absoluto mimo la labor y el amor por el vino de Gran Canaria y en general por la cultura de la vitivinicultura de viticultoras, bodegueras, enólogas, personal del Consejo Regulador de la Denominación de Origen, integrantes del comité de cata, sumilleres y expertas en maridaje y fusión de los caldos.
“Sus páginas se mueven por el tiempo y nos llevan de la mano a los viñedos, donde vemos a las mujeres bajo el sol, o frente al viento. Y nos hablan también de sabias guardianas de la tradición y del sentido profundo de la comunidad. En definitiva, de personas esenciales para extender raíces y mantener la vida en la isla interior, donde se percibe con mayor fuerza el latido de nuestra Gran Canaria”, señaló el presidente insular, Antonio Morales.
“Las mujeres”, agregó, “son, además, mensajeras de aquello que está por venir. Su contribución está siendo crucial en la modernización y permite sacar el máximo rendimiento a variedades locales con las que luchamos contra la uniformidad industrial. Ellas saben muy bien que cada botella de vino de Gran Canaria es una victoria de nuestro territorio y nuestra cultura”.
Morales afirmó que “su presencia es, por fortuna, cada vez más patente en las bodegas, en la viticultura, la enología, la cata, el enoturismo o la divulgación” y enfatizó que “su participación, potenciada por el mayor acceso a la tierra, la formación y los recursos, resulta clave para los procesos de renovación y el relevo generacional”.
“Las mujeres ya no están fuera, en la puerta. Están en el centro de la bodega, en el lugar que les corresponde. Su incorporación ha sido básica para los buenos resultados del trabajo conjunto entre el sector y el Cabildo y ha permitido el incremento sostenido de las hectáreas en producción, en una tendencia que nos diferencia del resto del archipiélago”, se congratuló.